LA RETÓRICA EN EL DISCURSO RENACENTISTA
SOBRE TRADUCCIÓN – TEORÍAS FORMALES
Ut pictura poesis (Ars poetica, v. 361), “como la pintura es la poesía”,
repetía Horacio según un pensamiento que venía desde los tiempos de
Aristóteles (Poética, VI, 15; XV, 14; XXVI, 2), y que en el Renacimiento
volvió a ser un lugar común. Ya en los comienzos del siglo XV escribía
Bartolommeo Fazio, “Un cuadro no es más que un poema silencioso” (apud
Burke 1995: 152). La crítica literaria del período, haciendo paralelismos con las
artes visuales, trabaja con cinco conceptos básicos: decoro, grandeza, gracia,
variedad y similitud. El cuidado con la estética textual se extiende a todos los
géneros de escritura. El hecho de que los tratados y otros escritos del
Renacimiento se presenten bajo una forma más cuidada y trabajada, es algo
reconocido por los especialistas.
Los humanistas cultivaron en sus tratados y diálogos un estilo
elegante, clasicizante y a menudo ciceroniano, evitando los
ceñidos argumentos de los filósofos escolásticos y su precisa
terminología. Quizá pierden a menudo en claridad conceptual
lo que ganan en elegancia literaria (Kristeller 1999: 29).
Al analizar a continuación los textos de nuestros autores, abordaremos
también la cuestión de la forma, pero no haremos aquí estudios detallados
concernientes a la estilística, lingüística o estética, sino que más bien nos
centraremos en el reconocimiento de características retóricas generales.
Pondremos mayor peso en la investigación de la retórica en tanto que teoría
general del lenguaje que fundamenta la concepción de traducción en la época.
Esta teoría retórica general revela su especificidad renacentista en la
diferenciación conceptual y práctica de la traducción establecida en esta época.
Sin embargo, a un nivel más sutil, habríamos también de diferenciar conceptual
y pragmáticamente entre las retóricas de los distintos autores elegidos, pero aún
no se dispone de estudios sobre esta problemática y la cuestión sobrepasa
nuestro objetivo. No obstante, las divergencias específicas que nuestros autores
pudieran presentar entre sí relativas a este aspecto no constituyen obstáculo
para detectar que comparten una base común a todos, y que puede ser
representada, a mi entender, en la concepción vivesiana de la retórica, o sea, la
que hace hincapié en la elocutio en tanto que textualización y literariedad.
En todos los textos que trabajamos, hemos mantenido un procedimiento
semejante de análisis: partiendo de un reconocimiento de la presencia de la
retórica en la estructura formal, proseguimos con una exposición de su
contenido y finalmente investigamos la teoría de la interpretatio en la
concepción traductológica de cada autor.










